Apenas unos minutos atrás, abro el periódico “La Perla” para ver que está sucediendo en mi ciudad, para encontrarme en la 4ta pagina la noticia “En Agenda para el 2010 cantera de proyectos comerciales”. Mientras leo, la verdad pierdo esperanzas. Seguimos construyendo una sociedad donde el consumo es la primera tarea social, más importante que la familia y el compartir con nuestros queridos.
Ponce, una ciudad de menos de 200,000 habitantes (según censo 2,000) entre sus áreas comerciales cuenta con en el área del pueblo (un área comercial como el resto de la isla, en decadencia), Plaza del Caribe, el Centro del Sur (otro que va en decadencia), el Ponce Towne Center, Reina del Sur, El monte towne center, y si se puede agregar el Ponce Mall que decayó hace ya mucho tiempo y ahora es más un espacio de oficinas. ¿Se me queda algún otro?
En la noticia de la que les hablaba, se menciona la expansión de Reina del Sur, El Ponce Towne Center, la creación de dos nuevos centros comerciales y una farmacia CVS. El primer y si acaso único beneficio que menciona la noticia es la creación de unos cientos de empleos. Empleos bastante necesitados en esta sociedad, no cabe duda. Pero, ¿son esos empleos “part-time” , de salario mínimo, de poco o ningún beneficio, de explotación laboral, los que deberíamos impulsar?
Lo que no se menciona es cuanto impacto ecológico este crecimiento comercial tendrá. Cuantos cientos o miles de toneladas de “bienes” serán acumuladas en nuestro vertedero por el auge en nuestro consumo desmedido. Seamos reales ¿existe alguna necesidad que no hayamos llenado al momento?
Trágicamente la creación de nuevos espacios privilegiados para empresas multinacionales que pueden costear los costos de renta, significan el cierre de otras tantas pequeñas empresas locales. Se crean empleos, se pierden empleos y como diría uno de mis profesores: El tipo de consumo que tengamos, dicta el tipo de sociedad que tendremos. Mientras sigamos comprándole a las multinacionales, les seguiremos dando poder a extranjeros, tanto poder como para que nuestro gobierno siga respondiéndole a estas compañías y no a nuestra sociedad.
Multinacionales suelen ser el equivalente a bienes más baratos, bienes más baratos equivalen a un mayor consumo desmedido, bienes más baratos suelen ser el equivalente a explotación de los recursos humanos en los países tercermundistas, explotación de niños en China, explotación de recursos naturales y mayor contaminación en el proceso.
Si, el lector tradicional no analizara la noticia con mayor profundidad de la información que se le está dando en el artículo. La mayoría acogerá el mensaje como uno positivo para nuestra ciudad. Pero tenemos estar claros, nuestros beneficios extra y nuestra demanda por tener una mejor capacidad de consumo nos convierte en los responsable de esclavizar a miles de hombres y mujeres en los países en “desarrollo”, nos hace responsable de la crisis climática y de la destrucción de nuestro propio planeta.
Aun así, cabe destacar el artículo de la pagina 6, donde el economista Rey Quiñones Soto nos recuerda como actualmente nuestra ciudad cuenta con espacios comerciales que por un buen tiempo han estado vacios. En Plaza del Caribe la economía está forzando a algunas tiendas a retirarse, el Ponce Towne Center tiene espacios que nunca ha logrado rentar, el Centro del Sur mall lleva unos cuantos años perdiendo comercios y dejando espacios vacios, El Ponce mall perdió su titulo de mall hace un buen tiempo por la falta de tiendas y el área del pueblo ya casi deja de ser un área comercial. Entonces, como menciona el artículo, Ponce es una ciudad con más espacios disponibles que demanda. ¿Estamos haciendo algún tipo de competencia con la ciudad de Dubai en este aspecto?
El hecho de que se vayan a construir más espacios comerciales también me lleva a pensar, será que alguien analizo las estructuras que se construirán antes de aprobarlas. Desde hace ya un tiempo, hemos estado viendo como nuestros gobiernos han ayudado a crear una ciudad que no hace buen uso de los espacios. El Ponce towne center, El Monte towne center y Reina del sur quizás sean los ejemplos más precisos de lo que quiero plantear. Espacios comerciales abiertos, con un espacio de estacionamiento exuberante, edificaciones que no ayudan a conformar una ciudad continua y que dificultan el crear un sistema de transportación masiva para el futuro. Lamentablemente seguimos construyendo como si no hubiera un mañana, sin planificación para el futuro.
Seguimos creando una sociedad superficial, donde los valores materiales siguen y seguirán dictando nuestro valor como persona. Donde las marcas y los lugares donde compramos dicen artificialmente quienes somos, donde no se cuestiona de donde surgen los productos que compramos, ni lo que estos conllevan para las cientos o miles de personas en el proceso de llevar ese producto a nuestras manos. Entonces, bajo el pretexto de desconocimiento nos seguiremos limpiando las manos de los crímenes que nuestro consumo desmedido implica.


Diría que existen dos tipos de propaganda. La que te dice explícitamente un pensamiento para que el receptor lo absorba y lo haga suyo, mayormente encontrado en la publicidad. El otro tipo de propaganda es aquella que es encontrada mayormente en los noticieros. Es del tipo de propaganda que no te dice directamente como pensar, simplemente te pone los elementos necesarios para que tu como audiencia/receptor te sientas satisfecho de haber “razonado” al unir todos los elementos y haber llegado a una propia conclusión. Creo que este tipo de propaganda es la más maliciosa/dañina, porque sentimos que usamos el cerebro, que razonamos para llegar a una conclusión propia, una conclusión en la que nadie intervino. Cuando esto no refleja la realidad.
afuera a disfrutar un poco de eso que nunca antes en mi vida había podido disfrutar. Retome ese niño que sigue vivo por alguna esquinita escondida de nuestro ser.
El blanco, era la orden del día alrededor de Halifax. Caminando por la ciudad te encontrabas con casas blancas, con techos que suelen ser grises ahora vestidos de blanco, un cielo blanco, y todo el suelo de blanco. El blanco al que todos a mi alrededor han estado acostumbrados, pero que para mí era algo totalmente nuevo. La primera nevada para este jibarito de Ponce.


El domingo estuvieron celebrando los juegos olímpicos. Consistían en muchos pequeños juegos, como tomar con la boca la manzana que flota en el cubo de agua, guerra de bombas con agua y juegos similares. Luego hubo un “dance party” en la barra de la universidad. Sí, la universidad tiene su propia barra, interesante ¿no es así? Luego en la noche se instalo una gran pantalla en uno de los patios de la universidad, y todos sentaditos en la grama estuvimos disfrutando una película.
De hecho estaba bastante frio afuera por lo que a mitad de película no resistí más y me moví hacia mi habitación. A la media noche, todos nos reunimos frente a uno de los edificios principales para tomar un “ghost tour” por los diferentes edificios que cuentan con “spooky stories”. Ya finalizando el tour, se preparo un camping de estudiantes en el patio principal de la universidad.
La última actividad que voy a compartir fue la competencia de naves espaciales. El juego consistía en que cada grupo se iría alrededor de la universidad buscando cajas de cartón para construir con ellas cohetes que serian impulsados por la mezcla de coke y mentos. La universidad nos brindaría papel de aluminio, “tape”, tijeras, los mentos y la coke para crear y propulsar el cohete.

La matricula como tal consistía de un antiguo ritual inglés donde los estudiantes visten togas y pasan a firmar un gran libro. Este libro posee las firmas de cada uno de los estudiantes que han pasado por la universidad por generaciones y generaciones. Curiosamente las togas de los estudiantes de primer año no tienen mangas, según el estudiante va obteniendo nuevos conocimientos y pasa de año se hace merecedor de estas mangas. El ritual se realizo en la capilla y mientras hacíamos la fila para firmar el gran libro, pasábamos por delante de diferentes profesionales administradores de la universidad a quienes íbamos saludando. Todo esto bajo una pieza musical angelical que entonaban el coro de la universidad.
Luego de firmar el libro, pasábamos a una sala muy elegante, con un gran mesa con piscolabis, vinos y velas para celebrar el momento. Fue una experiencia única, muchos la comparaban con la película Harry Potter y la verdad es que lo parecía.

