Eran las ocho de la mañana, cuando escucho más de una persona corriendo subiendo por las escaleras, en dirección al cuarto piso donde se encuentra mi habitación. Mucho bullicio, y euforia parecían hacerle compañía a los fuertes pasos. Segundos más tarde, escuchaba el “knock knock” en mi puerta. Mis amistades al otro lado de ella gritando “come on Ettiene, hurry, wake up.” Con la única pregunta que podía tener en mente ¿qué rayos hace esta gente tocándome la puerta a esta hora de la mañana?, ¿por qué tanto escándalo? Me levante y casi sonámbulo fui y les abrí la puerta. “LOOK TROUGH YOUR WINDOW, WELCOME TO CANADA!” fueron las palabras que me dijeron mis compañeros de residencia.
Fue un momento bastante emocionante el que viví después de aquellas palabras al ver por la ventana como el suelo se había vestido de blanco. Allí estaba, la nieve que tanto había deseado ver desde hace mucho tiempo.

Vista de la Universidad desde mi Ventana
Fue sorprendente, me había ido a dormir apenas unas tres horas atrás (5am) y me fui a la cama con una lluvia que caía bastante fuerte allá afuera. Antes de dormir recuerdo haber mirado por la ventana y no parecía dar el mínimo indicio de que apenas tres horas más tarde ese mismo suelo estaría cubierto de nieve.
Fue una mañana estupenda, sin pensarlo dos veces tome mi abrigo y salí
afuera a disfrutar un poco de eso que nunca antes en mi vida había podido disfrutar. Retome ese niño que sigue vivo por alguna esquinita escondida de nuestro ser.
Hice mi primer muñeco de nieve, de apenas algunas 10 pulgadas y disfrute lanzándole bolas de nieve a la primera persona que tenia al frente. Quien mas podía ser, Mauricio, mi compañero boricua.
El blanco, era la orden del día alrededor de Halifax. Caminando por la ciudad te encontrabas con casas blancas, con techos que suelen ser grises ahora vestidos de blanco, un cielo blanco, y todo el suelo de blanco. El blanco al que todos a mi alrededor han estado acostumbrados, pero que para mí era algo totalmente nuevo. La primera nevada para este jibarito de Ponce.

University of King's College
Es curioso, en la vida lo común para algunos es una maravilla para otros. Para mí, ver pequeños puntitos de hielo cayendo del cielo era una maravilla. Para muchas de mis amistades en Minnesota donde en muchas millas no se puede ver una sola montaña o una playa, estas son una maravilla y para muchos canadienses ver una Palma es una maravilla que muchos anhelan contemplar.
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Es emocionante saber que siempre hay algo nuevo que descubrir. Algo nuevo para ver, algo nuevo que experimentar. Siempre hay algo nuevo que nos saque el niño y la inocencia que llevamos dentro. Ahora lo próximo que me gustaría contemplar son las Aurora Borealis mejor conocidas como Luces del Norte y si tengo un poco de suerte, creo que mientras permanezca en Canadá tengo algo de chance de verlas si me voy bastante al norte.



El domingo estuvieron celebrando los juegos olímpicos. Consistían en muchos pequeños juegos, como tomar con la boca la manzana que flota en el cubo de agua, guerra de bombas con agua y juegos similares. Luego hubo un “dance party” en la barra de la universidad. Sí, la universidad tiene su propia barra, interesante ¿no es así? Luego en la noche se instalo una gran pantalla en uno de los patios de la universidad, y todos sentaditos en la grama estuvimos disfrutando una película.
De hecho estaba bastante frio afuera por lo que a mitad de película no resistí más y me moví hacia mi habitación. A la media noche, todos nos reunimos frente a uno de los edificios principales para tomar un “ghost tour” por los diferentes edificios que cuentan con “spooky stories”. Ya finalizando el tour, se preparo un camping de estudiantes en el patio principal de la universidad.
La última actividad que voy a compartir fue la competencia de naves espaciales. El juego consistía en que cada grupo se iría alrededor de la universidad buscando cajas de cartón para construir con ellas cohetes que serian impulsados por la mezcla de coke y mentos. La universidad nos brindaría papel de aluminio, “tape”, tijeras, los mentos y la coke para crear y propulsar el cohete.

La matricula como tal consistía de un antiguo ritual inglés donde los estudiantes visten togas y pasan a firmar un gran libro. Este libro posee las firmas de cada uno de los estudiantes que han pasado por la universidad por generaciones y generaciones. Curiosamente las togas de los estudiantes de primer año no tienen mangas, según el estudiante va obteniendo nuevos conocimientos y pasa de año se hace merecedor de estas mangas. El ritual se realizo en la capilla y mientras hacíamos la fila para firmar el gran libro, pasábamos por delante de diferentes profesionales administradores de la universidad a quienes íbamos saludando. Todo esto bajo una pieza musical angelical que entonaban el coro de la universidad.
Luego de firmar el libro, pasábamos a una sala muy elegante, con un gran mesa con piscolabis, vinos y velas para celebrar el momento. Fue una experiencia única, muchos la comparaban con la película Harry Potter y la verdad es que lo parecía.
Hitler solía decir que una de las razones por las que las democracias no funcionaban o no servían es por el hecho de que “el pueblo no se sabe gobernar así mismo”. Bajo esta línea de pensamiento me gustaría que esta entrada fuera más que un simple “post” y que se convierta en un foro donde ustedes y yo podamos debatir en forma respetuosa nuestros puntos de vista.
Más aun, para que una democracia funcione tiene que haber un gran número de participación de parte de la población, digo, en una democracia es el pueblo quien gobierna ¿No es así? Aquellos que ostentan una silla en el capitolio y en la Fortaleza simplemente deberían estar para representar los intereses de la mayoría ¿me equivoco? Pero, si la mayoría no se deja sentir después que pasan las elecciones ¿a quienes representan esta gente entonces? Por lo tanto, aun cuando el país este cubierto por una sociedad conocedora de los “issues”, la democracia seguiría sin funcionar si esta población aun con conocimiento fuera indiferente a lo que sucede. Y de hecho, eso es lo que sucede con muchos de los que conocen los problemas. Se quejan unos con otros, expresan su sentir por las redes sociales y los espacios en los que se desenvuelven, pero les cuesta tomar una pluma en mano para escribirles a los que están allá arriba “representándonos”. Más aun les cuesta unirse a una marcha, una demostración, un paro general, reclamar ante las cortes cuando se nos violan nuestros derechos. Somos una sociedad indiferente ES UN HECHO.
Si hablamos de nuestros barrios, parcelas, campos etc. la situación se agrava. Orgullosamente puedo decir que provengo de uno de los barrios pobres de Ponce. Vivo en un barrio donde al igual que el resto de barrios de P.R. no parece haber ningún tipo de código que rija las construcciones que allí se erigen. ¿A que me refiero? Todas las casas están a una distancia de la carretera distinta, aun cuando suelen ser de un solo piso el cambio en las alturas varia de una forma abrupta, no existe un estilo de construcción predeterminado (digo, no es que deseo que todas las casas sean iguales, pero al menos me encanta ver zonas con el mismo estilo de construcción ej. las Victorian’s Houses en los Estados Unidos).
Pero esto no se trata solamente de factores económicos. Aquí inclusive aquellos que poseen capital, están contribuyendo al desastre en la planificación urbana de nuestro país. Un ejemplo de lo que intento expresar son los famosos “towne centers” alrededor de la isla. Suelen ser una o dos edificaciones en forma de L con espacios comerciales y un espacio de estacionamiento exagerado. Estos “towne centers” son sin duda algunas de las construcciones menos eficientes en el uso de espacio. Me preocupa que estemos desperdiciando espacio y construyendo hacia los lados sin conciencia alguna. Me pregunto cómo sería posible en el futuro implementar sistemas de transportación masiva que sean efectivas y eficientes cuando no estamos construyendo una ciudad continua como en la capital. Pienso que los gobiernos (ya sea municipal o estatal) debería incentivar las construcciones hacia arriba, no tan solo haríamos un mejor uso de los terrenos preservando nuestros espacios verdes, sino que estaríamos haciendo una ciudad más continua donde suele surgir una economía que no se suele ver en ciudades construidas a lo ancho, un ejemplo serian los coffee shops, librerías, y otros tipos de negocios donde la población suele llegar caminando debido a la cercanía que existe con sus residencias. Como decía anteriormente, integrar un sistema de transportación masivo seria mucho más fácil a su vez. 

